El mundo y Ella.

Ella llegaba siempre en moto, siempre dispuesta a darle la vuelta al mundo. Es más, una parcela de él ya le correspondía. Llevaba su nombre desde la A a la Z. Y esto, lejos de sonar típico. Era romántico, romántico porque ella no lo sabía. Desconocía ser la propietaria de una parcela no muy grande, pero si muy íntima de este mundo.

Él se volvía loco con su libertad, con la marcada esencia de su sonrisa, no pensaba encontrar nada tan encantador dentro de sus confines. Y de repente el mundo, sin saberlo. Tenía un nuevo mundo en ella.

Ambos hablaban casi sin mirarse, lenguas perdidas, palabras extrañas, algo que nadie había escuchado jamás, algo tan parecido a la complicidad que cualquier novio se pondría celoso.

Ella callaba sus tristezas con risas, le gustaba la absurdez del mundo y el humor absurdo, movía las manos, giraba sin descanso su anillo.

El también movía sus manos, entendía todo lo que le decía, la miraba de perfil, de frente, mirada imprevista, la ayudaba a crecer si ella se lo pedía.

La vida hablaba a través de ellos y se manifestaba mientras reían, y cuánto más reían más desaparecían sus escudos. El mundo temblaba de miedo y al temblar se rompía a pedazos, y al romperse intentaba unir las piezas, con la esperanza de hacerle saber que él, era cómplice creador de su complicidad.

Los dos tuvieron caminos diferentes, pero ambos, en algún momento, escucharon algo. A unos seres quizás, llegados de vidas pasadas tal vez. Les susurraban al oído, como quién cuenta un secreto, que mientras estuvieran mirándose, el presente siempre sería presente perfecto, y el futuro un lienzo en blanco por colorear.

Y un día, tras un café. El mundo casi termina en un adiós. Así, como si nada. El mundo descubrió que no era tan grande su grandiosidad, ni tan fuerte su presencia si ella se iba. Entendió que no hay que conquistar grandes parcelas, solo tocar y quedarse o salir y marcharse, de las parcelas más íntimas de cada mundo.

Y todo esto pensó mientras le decía:

– Gracias, mil gracias. Volveremos a vernos.

SM.

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