Costumbres a las que estoy acostumbrado. 

Ni cabe mi nombre en una definición ni me sobran palabras en el vocabulario para saber quién soy yo:

Tengo por costumbre nacer y morir en los extremos, 
presumo de saber por donde piso, quise más a quien mas me quiso, de frente y sin miedo me guiño un ojo en los espejos.

Tengo por costumbre destruirme por el día, solo por el gusto de volver a crearme, a entregar mi talento, crear alas, contar mis sueños. Reinventarme solo en soledad en la sombra de mis pinos,
acariciar una gata huérfana de dueño.

Tengo por costumbre entera con jamón, montar el puzzle aunque me falten piezas, romper la verja a los pajaritos de mi cabeza, alimentar mi desnutrido talento con sopa caliente de ambición.

Tengo por costumbre no fingir lo que me gusta, sibarita de lengua parlante, olvidar quererte para después acodarme y recrearme con mis dedos en tus detalles.

Tengo por costumbre dar sin pedir, unos masajes mortales, viajar sin equipaje, no creer en las casualidades, volar lejos para encontrarme y rimar beso con lengua, sexo con arte, a partes iguales.

SM

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